martes, 26 de agosto de 2008

Entre Columnas: "¡Al Ladrón!" por Martín Quitano Martínez

mquitanom@hotmail.com

En recuerdo a mi tío Rafael

Para muchos ciudadanos, resulta evidente que los panistas que ahora están en el poder, a nivel nacional, estatal o municipal, funcionan de manera ineficiente, autoritaria, ignorantes del quehacer público, y peor aún, reproducen sin rubor el viejo esquema de hacer política del priísmo al que tanto atacaron.

Ese priísmo que con la derrota de julio del 2000, se pensó tendría como final el basurero de la historia por forjar su debacle con la incredulidad de la sociedad, por fomentar la corrupción y la impunidad, por sus políticas neoliberales y populistas, que generaron millones de pobres y el destrozo de la economía nacional.

Ese priismo que creó fortunas inconcebibles a la luz de los compadrazgos y el tráfico de influencias, que se mostraba con la ineficiencia y la incapacidad que ahora manifiestan los panistas, resurge de entre las cenizas con un “nuevo” rostro, asumiéndose como el partido moderno que por la mala experiencia vivida, ha aprendido y ofrece el reto de enfrentar los desafíos del país a partir de cambiar denominación y pasar del nacionalismo revolucionario a la socialdemocracia.

En días recientes, la cúpula del PRI hace énfasis en los evidentes yerros del gobierno calderonista, en particular las políticas implementadas en materia de seguridad. Estos reclamos al parecer tienen su origen en dos condiciones: la primera que aprovecha el momento para plantearse como el adalid de la sociedad, que sin duda apoyará las declaraciones que presionen al gobierno panista, consecuencia del ambiente social de insatisfacción ante la ineficacia del combate a la delincuencia y con ello, ganar electores; la segunda condición es la de arrinconar a la Presidencia para establecer los acuerdos que favorezcan su relanzamiento al 2012.

En el juego de la política pareciera normal este tipo de declaraciones provechosas, pero lo que llama poderosamente la atención, es el desparpajo y el cinismo con el que los priístas vociferan la caza de los culpables, como Fuente Ovejuna, y apostando a la desmemoria colectiva, pretenden ceñirse la aureola de la verdad, de la pureza, de los que se atreven a tirar la primera piedra.

La desfachatez de los priistas no solo se manifiesta en lo nacional, con un “coordinador” de su pasada asamblea, que es recordado por los veracruzanos por sus acciones, omisiones y legados. No, aquí mismo en nuestro estado, tenemos que padecer la caradura de un gobierno que al grito de “¡al ladrón!”, señala airadamente los actos indebidos de los delegados federales, quienes efectivamente actúan fuera de toda ética y marco legal a favor de su partido.

No es mentira lo que reclama, como tampoco lo es que han sido ellos los pioneros en tales acciones. ¿Cuantos ciudadanos pueden negar el mal uso de recursos públicos en Veracruz; cuantas veces en un solo día, hemos observado con estupor e indignación el manejo de recursos públicos con fines propagandísticos o de operación política a favor del partido gobernante?.

¿Acaso no vimos lo que paso en la elección de septiembre pasado, donde la “maquinaria roja” recorrió la entidad con los haberes suficientes para envilecer las prácticas políticas al más “fiel” estilo priista, anacrónico y prehistórico?

¿Acaso esos que ahora se desgarran las vestiduras porque los otros hacen las mismas trampas que ellos, creen que estamos ciegos para no ver cómo pintan de rojo las escuelas, los hospitales, los taxis, los uniformes y hasta las radiodifusoras; como se “fidelizan” todos los programas, eventos, espectáculos y artículos de uso común que son regalados o como “apoyo asistencial”, atacando a los ciudadanos con todos los medios posibles para fincar su posicionamiento electoral, y todo ello con recursos públicos?

Queda claro que la preocupación no es de ética pública ni de conciencia social.

Entonces, ¿es que los alumnos pueden superar al maestro?, ¿es que hay más canicas para jugar en aquella ronda?.

La desvergüenza política de las últimas declaraciones, nos arrancan de la boca el conocido refrán: “el burro hablando de orejas”.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA

Participar en la lucha contra la impunidad refiere más que discursos y sollozos, actos diarios, sencillos y elementales, que favorezcan la construcción de conciencia cívica y vocación ciudadana.

No hay comentarios: