domingo, 17 de agosto de 2008

LAS FARC EN COLOMBIA

Samuel Aguirre Ochoa

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) nacieron en 1964 y están conformadas por hombres que consideran que la guerrilla es el instrumento fundamental para la conquista del poder revolucionario, poder mediante el cual los sectores pobres de ese país, llegarán al gobierno para desde ahí, instrumentar políticas a favor de las clases trabajadoras, distintas a las actuales, que sólo favorecen al capital. En el año 1993, en la octava conferencia de las FARC, decidieron romper con el Partido Comunista de Colombia, que nunca se propuso conquistar el poder con las armas.

Las FARC alcanzaron considerable fuerza y llegaron a sobrepasar los 10 mil combatientes. Muchos nacieron durante la propia guerra y no conocieron otras opciones de lucha. Su jefe Pedro Antonio Marín, alias “Manuel Marulanda” o “tirofijo” asumió la dirección de las guerrillas, que siempre se distinguieron por un hermético sectarismo en la admisión de combatientes y los métodos férreos y compartimentados de mando; fue un hombre de notable inteligencia natural y dotes de dirigente pero no tuvo en cambio oportunidades de estudio cuando era adolescente y se dice que pudo cursar sólo hasta el quinto grado.

En las últimas fechas las FARC han recibido fuertes golpes militares y toda una campaña publicitaria en su contra en varios países del mundo, obviamente encabezada por los Estados Unidos de Norteamérica, país que en su empeño de apoderarse de las riquezas del planeta entero, quiere barrer no sólo con las guerrillas, sino con todo lo que pueda convertirse en un obstáculo para sus intereses imperiales.

La operación “Jaque”, con la que fue liberada Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes de las FARC, es uno de los últimos golpes que han dañado las estructuras de mando de este grupo guerrillero. Aunque antes ya había sufrido otras bajas que han influido en su debilitamiento; en marzo del presente año fue asesinado el jefe guerrillero Iván Ríos y en ese mismo mes murió su jefe máximo Manuel Marulanda de un infarto cardiaco, y a esto hay que sumarle las deserciones de otros dirigentes.

El actual presidente de Colombia, Álvaro Uribe y la cúpula militar de ese país pretendieron hacer creer a sus gobernados y al mundo entero que dichos golpes militares a las FARC son acciones enteramente colombianas, pero la realidad es otra, pues las autoridades de Estados Unidos, declararon que tales golpes fueron el resultado de años de intensa cooperación militar entre los ejércitos de Colombia y de los Estados Unidos. El embajador Norteamericano en Colombia William Brownfield declaró que “pocas veces se han logrado compaginar en Estados Unidos también…” Refiriéndose a las relaciones con las fuerzas de seguridad colombianas, que han recibido más de 4 mil millones de dólares en asistencia militar desde el 2000.

Se dice que en varias ocasiones el gobierno de Estados Unidos tuvo que tomar decisiones en sus más altos niveles para las operaciones. Los satélites espías estadounidenses ayudaron a ubicar a los rebeldes y los colombianos instalaron equipos de vigilancia de video, proporcionados por Estados Unidos que pueden hacer acercamientos y tomas panorámicas operadas a control remoto a lo largo de los ríos que son la única ruta de transporte a través de densas zonas selváticas, indicaron autoridades colombianas y estadounidenses. Aviones norteamericanos de reconocimiento interceptaron conversaciones por radio y teléfono satelital de los rebeldes y emplearon imágenes que pueden penetrar el follaje de la selva, se habla también de que los desertores recibieron sumas millonarias de dólares que el gobierno había ofrecido como recompensa, declaró el comandante general del ejército colombiano.

El imperio yanqui ha hecho derroche de tecnología y recursos económicos para golpear a las FARC. Colombia es un país envuelto en la miseria y en el que las fuerzas del narcotráfico tienen una gran influencia, lo que ha creado una situación muy compleja que sólo tiene una salida: la verdadera paz, meta lejana y difícil como otras muchas metas de la humanidad. Esa es la opción que todos desearíamos para esa nación, para esa nación, sí, pero no la paz resultante de la esclavitud que los yanquis quieren imponer en América Latina.

Pienso que las FARC, vía Cruz Roja internacional, deberían poner en libertad a los secuestrados y prisioneros que aún estén en su poder, sin condición alguna. Al mismo tiempo emprender otras vías de lucha, que tomen en cuenta la educación y concientización de las grandes masas trabajadoras de Colombia, para lograr el desarrollo y la tan anhelada paz de esta nación.

No hay comentarios: