viernes, 5 de septiembre de 2008

Entre Columnas

La Mala Educación

Martín Quitano Martínez

mquitanom@hotmail.com

“… donde la ignorancia es una bendición

es una locura ser sabio”.

Thomas Gray

Es un lugar común escuchar la importancia de la educación para nuestro país, para su desarrollo y para enfrentar los retos que la sociedad tiene, sin embargo muchas de estas opiniones son solo el discurso oportuno de personas e instituciones ligadas a la educación, con muy poca voluntad para ser tomados con seriedad.

Es conocida la preocupación que generaciones a lo largo de la historia han planteado con respecto de la decadencia de los niveles educativos, sin que por ello- al menos en nuestra nación-, se definan y operen las políticas públicas que den paso a mejorar la situación educativa. Evidencias de esto pueden consultarse en los resultados de OCDE PISA en www.pisa.ocde.orgp--.

Es claro que el sistema educativo está en crisis, que construimos alumnos con una formación endeble y alejada de parámetros de calidad satisfactorios.

En ello el gobierno tiene la mayor responsabilidad, a la luz de los daños establecidos a generaciones de educandos que desde su precaria situación, no tan solo material, sino de educación y cultura, observan el avance de la integración de nuestro país al mundo globalizado, sin la oportunidad de contar con las mejores herramientas del conocimiento.

En el deterioro del proceso educativo, toda la sociedad tiene un pedazo de responsabilidad; la tiene en mayor medida el gobierno como eje que define y planea las políticas públicas educativas, que solapa y condesciende con los abusos y corruptelas que alrededor del sistema educativo se conocen, la tiene porque privilegia las negociaciones políticas con los órganos de representación del magisterio por sobre la necesidad básica de contar con una educación de calidad. El gobierno tiene la mayor responsabilidad al generar desde su “voluntad”, figuras de representación de padres de familia sin el concurso de los mismos, buscando con ello construir burocracia afín a él, para atajar las inquietudes de los padres ante la crisis de la educación.

Tienen responsabilidad muchos profesores y sus sindicatos, que anteponen la defensa de “sus derechos”, aunque esto signifique escatimar tiempo, esfuerzo y vocación en ejercer con probidad y compromiso la sin igual tarea de dar conocimiento y formar a los educandos. Cuantas veces nos hemos enfrentado a las actitudes de los educadores, que desarrollan su trabajo con desdén, incapacidad y lejanía de sus alumnos? aunque también existen profesores que se afanan por trabajar y formar adecuadamente a sus alumnos, pero desgraciadamente no son la mayoría.

También tenemos nuestra parte de responsabilidad los padres y madres de familia, que en nuestra desidia y apatía, evitamos u omitimos vincularnos a los asuntos de las escuelas de nuestros hijos, principalmente las que se relacionan con el fortalecimiento de su educación. Dejamos pasar toda la serie de irregularidades que se conocen y viven en el día a día de las escuelas y en las cuales también jugamos el triste papel de espectadores ante la tragedia educativa.

Mucho tendremos que hacer todos para revertir lo que sin duda es el cuadro negro de la educación; exijamos y cumplamos la parte de responsabilidad en proporción a lo que nos toca, demos a nuestros hijos una clase de dignidad y compromiso por ellos.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA

Las escuelas, los útiles, el mobiliario, los programas escolares, las obras en las escuelas, todo deriva del rojo o la fidelidad. No es eso bochornosa su utilización política?

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