martes, 14 de octubre de 2008

editorial 14 de oct

EDITORIAL
Es definitivo que la salida de Ricardo Landa Cano de la Subsecretaría de Gobierno, tiene que ver con las muy graves deficiencias que mostró esa dependencia en su responsabilidad de mantener la gobernabilidad en todos los rincones del estado.

El joven Landa Cano llegó a la Sub con muchas expectativas, generadas y asentadas sobre todo en los resultados de las elecciones del 2007, en donde el "Tsunami" rojo inundó las casillas de Veracruz.

Lo que los dirigentes de organizaciones y demás políticos no pudieron o no quisieron ver, es que los resultados de esas elecciones no fueron por el trabajo del PRI, ni de los priístas, ni de los candidatos, sino de su Gobernador.

Landa Cano obedeció órdenes durante todo el proceso y fue muy, pero muy poco lo que hizo por su cuenta.

Por eso, cuando se trató de tomar decisiones, las cosas mostraron la realidad: no había ninguna experiencia, ni acercamiento, ni estrategia de trabajo, y el resultado es harto conocido: el fracaso total.

Afortunadamente, Fidel Herrera se compadeció de él, dándole una salida digna, aunque dejando en sus palabras, la calificación reprobatoria a un pésimo trabajo.

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