miércoles, 16 de marzo de 2011

FALTA DE ÉTICA Y DIFAMACIÓN

Por Juan Osorio Flores

En la política cada vez más se hace común la guerra de lodo; los enemigos políticos gustan de acabar a sus víctimas a través de la denostación, el chantaje, el descrédito, y sobre todo la violación a la intimidad, lo que representa ya una agresión bien establecida en la Ley.
Claro que para esto, siempre hay gente que se presta a ser el autor material de los linchamientos mediáticos, desde luego, siempre bien dirigidos por uno o varios autores intelectuales.
Todo lo anterior viene a colación por el ataque del que es víctima una familia del municipio de Ayahualulco cuyo pecado de ambos, fue el haber escalado a un cargo de elección popular.
Hoy, ya dedicados a la vida privada cada uno por su camino, pues la carrera política por el momento se encuentra en stand by, inicia una serie de ataques en donde el objetivo visible es crear una desestabilidad en donde no la hay.
A él se le inventan al menos seis hechos que incluso podrían ser calificados como delitos, aunque tales circunstancias invaden sus vidas íntimas y no han sido objeto de denuncias ante autoridad competente; la versión de quien afirma tales hechos, se fundamenta en que presuntamente la esposa le denunció el caso.
Lo curioso de este penoso tema, es que la esposa jura y perjura que en su vida ha hablado acerca de tales situaciones y menos con alguien ajeno a la familia.
Lamentablemente este caso no es único; por voz del mismo Medio, hace unas semanas se realizó otro ataque a un ciudadano de Coatepec: en esa ocasión, la versión se fundamentó a su vez en una presunta publicación realizada por un columnista quien resulta que es amigo de quien esto escribe desde hace muchos años cuando él trabajaba en la Secretaría de Seguridad Pública, y a quien por ventura hallé a los pocos días de que pusieron en mis manos la citada publicación, y a manera de amigos le pregunté sobre el tema: sorprendido me dijo: "Yo jamás he escrito sobre eso".
Y sin embargo lo más grave no es esto: sino la falta de ética y profesionalismo que puede llegar a privar cuando se trata de "acabar" a alguien, invadiendo su vida íntima, privada e incluso marital.
Recuerdo hace unas semanas en una ceremonia de bautizo en donde participaron dos personajes de la política local; un funcionario municipal de Coatepec entró a la iglesia en donde se hacía la ceremonia, y sin permiso y menos sin invitación se puso a tomar fotos que después aparecieron en facebook, obviamente con tintes extremadamente agresivos.
Eso se llama difamación, violación a la intimidad y afectación a la imagen.
Y precisamente por todo esto, La Voz de la Región seguirá fortaleciendo su línea de trabajo: jamás tocamos asuntos personales, íntimos y mucho menos familiares.
Exclusivamente vida pública, y en el ámbito estrictamente del servicio público.

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