lunes, 14 de marzo de 2011

LOS DUENDES MALDITOS DEL PALACIO

Por Juan Osorio Flores

Ayer, en este mismo espacio, hablé acerca de condiciones políticas que rodean el trabajo del regidor sexto del ayuntamiento de Coatepec José Domínguez García, de quien anteriormente ya había hablado en una nota informativa.
José Domínguez, al igual que otros políticos de la región, me han mostrado una enorme madurez, al saludarme con la misma intensidad luego de que criticó alguna de sus acciones.
Me ha sucedido con el doctor Miguel Galindo Huesca, ex presidente municipal de Coatepec, un hombre íntegro, amable, y que aunque en su momento tuve que señalar errores en su administración, jamás consideró como personal mi trabajo, sino que lo supo dejar en el ámbito estrictamente político.
Hoy, nos hemos encontrado en diversos eventos y nos hemos saludado y hasta tomado la foto, con todo el respeto que caracteriza a ese hombre y galeno además.
Diego Hernández Alonso, un hombre al que también le hice algunas críticas en su momento, pero que hoy me concede contar con su amena amistad y su saludo sincero.
Rogelio Soto Suárez, ex presidente municipal en Xico, y a quien señalé varias situaciones que quedaron en el aire en el cierre de su administración,
Igualmente, las veces que nos hemos encontrado, hemos dejado cualquier situación pasada y nos hemos detenido a platicar sobre cuestiones actuales y tal vez futuras.
Con José Domínguez no esperaba yo que las cosas fueran diferentes, y no lo fueron: este lunes me ha solicitado, como es y debe ser el equilibrio de la información, su derecho a aclarar lo escrito por mi, lo cual acepto con todo el profesionalismo que debe acompañar al trabajo de un reportero.
La preocupación más importante, me expresa José Domínguez, es una cadena de comentarios que aparecieron al calce de los dos artículos recientes que se refieren a su persona, ambos escritos por mi y firmados por mi.
De hecho, dichos comentarios los firma una persona de nombre Miguel Suárez, pero resulta que aunque Miguel sí existe, él acude a la misma cita a aclararme que jamás escribió lo que está plasmado ahí.
Como no tengo ningún motivo para dudar de su palabra, hemos empezado a elucubrar quién o quiénes podrían haberse "robado" la identidad de Miguel y de paso, comprometerlo con cuestiones y declaraciones delicadas, que la verdad ninguna tiene sustento ni veracidad.
La comunicación, cuando no se mide, se convierte en un riesgo.
Me queda claro que este espacio es leído por muchas personas; desconozco exactamente cuántas de las 6 mil visitas al día, se detienen en este artículo, pero me queda claro que son muchas.
De ahí que siempre cuidamos el texto, el contexto y sobre todo la veracidad.
Aquí jamás publicamos "rumores" ni cosas falsas, como los enemigos de la verdad han querido hacer creer.
Quizá los hechos más claros y rotundos que confirman nuestras notas, son lo concreto de las reacciones oficiales.
Por ejemplo, la enemistad que nos mostró el ayuntamiento de Coatepec por catalogar como "tianguis" el Parque Hidalgo. ¿Contar con más de 40 puestos en el Parque, y no lo es?.
Otro ejemplo: enojo y molestia por calificar de "fracaso" el intento de convertir el centro histórico en peatonal. No lo decimos nosotros. Lo aceptó la propia autoridad municipal, al dar marcha atrás al proyecto. ¿Cuántos fines de semana se ha cerrado el paso a vehículos en las inmediaciones del Parque?. Después de nuestra nota, ninguno.
Se dice que en días se pondrá definitivamente el proyecto, guste o no.
Eso sería otra cosa: pero el primer intento, fue un fracaso.
Otro ejemplo: Acabamos de asemejar la obra de la primera calle de Zamora a las criticadas acciones de la administración pasada: hechas en calles en donde viven las familias del alcalde.
¿No vive en Zamora mucha familia del alcalde y no tienen ahí varios locales comerciales, y la casa de su señor padre?.
Pero la Dirección de Comunicación Social Municipal no ha cumplido con su trabajo: no ha tenido la capacidad de enviar una carta oficial aclaratoria, en donde desmienta con elementos, cada caso presentado.
El alcalde por su parte no es perita en dulce: este reportero lo buscó varias ocasiones, para entrevistarlo sobre la serie de señalamientos ciudadanos, en ese momento sobre el perfil de sus colaboradores.
Su secretario particular me ofreció concertar la entrevista y no lo hizo.
Eso no es importante: cada personaje habla ante el medio de comunicación que considera adecuado y eso a nosotros no nos molesta.
Solo respondo a algunos lectores que me cuestionan: ¿Porqué no le ha dado la oportunidad al alcalde de aclarar?. Hoy le doy con toda veracidad la respuesta: lo intentamos, solicitamos oficialmente la entrevista, y nunca nos la concedieron. Insisto. El alcalde no tiene la menor obligación de otorgarnos una entrevista.
Pero José Domínguez no solo me quiere dar su versión, sino además, se deslinda absolutamente de los comentarios aparecidos al calce de las notas, así como Miguel Suárez, quien asevera que bajo protesta de decir verdad, jamás tuvo ni la intención, ni menos la indicación de realizar alguna aclaración, y menos de la forma en que apareció en este portal.
Y eso ya está grave.
Pues resulta que los únicos que hasta el momento han respondido de esa forma anónima y haciendo uso ilegítimo del espacio de libre expresión que se abrió en este portal al calce de cada nota, son los enviados del propio ayuntamiento de Coatepec, vía la Dirección de Comunicación Social.
Me comenta José Domínguez que no descartaría solicitar a la Procuraduría de Justicia del Estado, haga una investigación a través de su departamento de delitos cibernéticos y encuentre a quien se robó la identidad on line de Miguel Suárez y le haga aclarar la serie de falsedades que se redactan ahí.
Por eso dice el dicho: cría fama y échate a dormir.

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