viernes, 4 de marzo de 2011

VERGUENZA SOBRE VERGUENZA

Por Juan Osorio Flores

Leo con enorme preocupación la noticia: "Un total de 194 presuntos delincuentes murieron en operativos del Ejército mexicano en tres estados del país, Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí, durante los dos primeros meses de este año, informó hoy la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ."
La guerra contra el narco, o delincuencia organizada, o células del crímen organizado que se ha emprendido desde el 2006, ha cambiado no solamente las formas de percepción de la presencia de estos grupos en medio de la sociedad en general, sino que además nos ha endurecido grávemente en materia de sensibilidad.
Hace diez años escuchar de una balacera, era detenerse en la calle, en las esquinas, o en cualquier parte a poner atención sobre los detalles de dicho horror.
Una noticia de ese tipo era un "boom" que detenía literalmente la vida cotidiana.
Hoy, con litros y litros de sangre humana que ha sido tragada por la tierra y miles de cadáveres que han cubierto extensiones enormes de terreno, esto se ha convertido en lo normal.
Antes horrorizaba saber que un enfrentamiento se registraba en algún lugar.
Hoy, para preciarse de estar informado, hay que saber cuántos muertos hubo en el día.
Pero quizá el colmo es ahora este "informe" que ofrece la Secretaría de la Defensa: "hemos matado a 194 malos".
El contexto de la noticia lleva un objetivo descubrible: la Sedena y sus mandos, quieren que nos sintamos mejor, porque ellos, ¡ya asesinaron a 194 malhechores!.
La impotencia social y el reclamo de millones de voces en contra de esta lucha, no es porque el Gobierno Federal hubiera iniciado la batalla contra el crimen organizado.
No.
El reclamo, la impotencia, la ira contenida contra estas acciones, es porque el tan traído y llevado "Estado de Derecho" y la "fuerza de la razón", al final queda demostrada exactamente de la misma forma y con la misma intensidad con que los "malos" demuestran su fiereza y su deshumanización: a balazos.
Como recuerdo una frase irónica en una caricatura crítica hace años: "Queremos paz a toda costa ¡Aunque hayamos de matar para conseguirla!".
Qué espera la Sedena que los ciudadanos hagamos ahora que nos enteramos que en lo que va del año ya mataron a 194 criminales?, ¿Que nos ríamos, como lo hacían los morbosos espectadores del Coliseo Romano que presenciaban como los presuntos criminales eran devorados vivos por los leones?.
¿Piensan deveras los mandos del Ejército -sí lo piensa, se lo aseguro - que la sociedad se siente en paz, al saber que balas pagadas por nuestros impuestos han cegado la vida - delincuentes o no - de 194 seres humanos?.
¿Es este el Estado de Derecho tan cacaraqueado, en el que el más bueno para disparar es el vencedor?. ¿Es esto la muestra de que por fin alcanzamos la era de la civilidad?.
José Saramago en una de sus frases, pregunta. "No me explico cómo demonios el hombre ha creado tecnología que lo lleve a la luna, y no ha podido evitar que un hombre asesine a otro a balazos".
¿Piensa la Sedena que los mexicanos estamos en paz, al saber que a los delincuentes los matamos, en lugar de juzgarlos, procesarlos y hacer pagar sus deudas sociales, fundamentados en los pronunciamientos de nuestra Carta Magna y de las leyes que de ella emanan?.
Eso sí sería un triunfo del Estado de Derecho: demostrarles a los delincuentes que mientras ellos arreglan sus asuntos derramando sangre, la sociedad real, apegada al Derecho, a la Legalidad y sobre todo a la civilidad, los juzga con justicia y rectitud, mostrándoles en ello que puede más la razón que la violencia.
Pero estos anuncios de la Sedena lo único que hacen es dejarnos en claro que el Viejo Oeste está retornando a la actualidad: la ley del más fuerte es la que privará y quien saque más rápido la pistola será el que siga viviendo.
No desestimo la labor de los soldados, ni mucho menos minimizo la guerra contra el narco.
Simplemente me averguenza la forma en que mi país resuelve sus problemas.

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