lunes, 4 de abril de 2011

EDITORIAL

La preocupación que debería tener el PRI en el Estado de México, es la decisión que podrían tomar de último momento las dirigencias y precandidatos del PAN y PRD por la Gubernatura, a favor de una alianza.
La opción no es nada desconocida, pues precisamente en las últimas elecciones por la Gubernatura de un Estado del país, la alianza se retrasó entre el PAN y el PRD al grado de que el PRI se confió y entonces ¡zas!, de última hora, se anunció la alianza de estos dos partidos y el resultado fue que el PRI volvió a perder, lo que acrecentó el dolor y verguenza de quien había demostrado ser una buena líder del tricolor: Beatriz Paredes Rangél.
Hoy, se sigue el mismo derrotero del juego: un precandidato del PRD que dice se morirá en la raya y no aceptará alianza.
Un precandidato del PAN que sin el menor recato le dice directo al PRD: "te estoy esperando" y un PRI del que se espera, después de cinco derrotas nacional al hilo, no caiga otra vez en la trampa.
Lo cierto es que si se llegara a dar la alianza entre PAN y PRD, el PRI podrá irse despidiendo del Estado de México y por ende, de una participación exitosa en 2012, lo que incluso en el peor de los escenarios, ni siquiera pondría a Enrique Peña Nieto como candidato.

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