lunes, 25 de abril de 2011

EDITORIAL

Las redes sociales han servido para dos cosas: para explotarlas en carreteras auténticas de información fidedigna y útil, y también para hacer circular porquerías; afirmo esto porque a través de las redes, los anónimos se hacen presentes de manera consetudinaria atacando a personajes distintos, y siempre conllevando visiblemente intereses y ardores muy identificados.

Por ejemplo, una de las recientes víctimas de estos anónimos es el Coordinador del Área de Comunicación Social del Congreso del Estado, Mario Lozano Carbonell, a quien a través de una cuenta de Gmail, visiblemente creada ex profeso para denostarlo, envían vía las enormes cadenas de contactos, una sarta de señalamientos, algunos de carácter personal, que visiblemente muestran el ardor por no haber recibido alguna prebenda.

Y es que, la situación financiera que dejó Fidel Herrera Beltrán a Veracruz ha acarreado toda clase de conflictos; por ejemplo, muchos periodistas ya no aceptaron "regalar" espacios al Congreso Local, quien desde el 4 de noviembre de 2010 que protestó en pleno al cargo, ha evitado la signa de convenios formales; de hecho, cinco meses lleva el pobre de Mario Lozano "toreando" como puede, los embates de la prensa que exige pago por los servicios informativos que presta.

Aunado a eso, la misma escasez de recursos, ha hecho que las listas de periodistas, algunos que escriben y una gran mayoria que solo se dedican a sorprender a quien pueden, sea limitada en las prospectivas del Congreso Local.

Es natural que quien se dedicó a crear el anónimo en comento, no es periodista, pues en tal caso, a través de su medio de comunicación hubiera reclamado o atacado abiertamente a Mario Lozano y a Jorge Carvallo Delfín; más bien queda claro que se trata de uno de esos muchos vividores que se dedican a defraudar con falsas credenciales y falsos nombres de más falsas publicaciones.

Pero si algo se puede observar del tema, es el hecho de que la falta de dinero está generando una desesperación por parte de quienes estaban acostumbrados solamente a estirar la mano.

Por otra parte, lo que los periodistas serios están haciendo, es simplemente empezar a ignorar las actividades oficiales del Congreso.

Lo cierto es que para bien o para mal, el hecho de que no hay dinero, como lo hubo en otros tiempos, está desnudando las emociones más ascendradas de muchos "periodistas"

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