jueves, 14 de abril de 2011

El Garrobo Culto.

Por: Manuel Rodríguez.
Contacto: elgarroboculto@gmail.com
http://elgarroboculto.blogspot.com
Twitter: @MaCurro
Facebook: El Garrobo Culto
“Lagrimas”.
Curiosamente un día, mientras pensé que pensaba, me di cuenta de que no pensaba nada entonces comencé a divagar y un pregunta clave fue -¿y qué demonios hace un columnista?- claro lo primero que pensé fue –columnas- lógico pero no. Entonces ya más en serio y más centrado en el asunto me di cuenta que no merezco el calificativo de columnista porque lo que yo apenas alcanzo a hacer es una colaboración de la cual apenas me consta que la leen en la redacción y eso muchas veces creo que ni pasa. Lindo el señor Juan Osorio que recibe mis “apuntes” cuando me digno a escribir algo y enviarlo porque, sin deberme ningún favor, me está publicando constantemente.
En fin viendo esto que redacto parece más monologo que columna y es aquí donde digo QUE BIEN SE ME DA ESTO DE ESCRIBIR.
Si se fijan todos mis textos parecen carentes de revisión, improvisados, de un adolescente, y para mi sorpresa y la de todo el que me conoce LO SON. Soy un joven escritor, improvisado y feliz.
Y mis sentimientos al más puro estilo libre son plasmados en mi espacio, que también es suyo, llamado la Columna de “El garrobo Culto”.
Seguido me pregunto si alguien me leerá, pero al menos en el tuiter me han subido el ánimo diciéndome mis seguidores que parezco alguien interesante, y como todavía no me eliminan de sus tuits creo que si lo soy. Yo me encuentro interesante es por esto que mis lágrimas brotan hacia adentro en vez de hacia afuera.
Y ahora que ya logre abordar mi tema quisiera desambiguar ese ente llamado lágrima.
Mi persona favorita en este mundo me ha hecho escribir sobre esto pues es una persona temerosa de sentimientos puros. Y esto mismo le da su característica valentía y una autenticidad sobrehumana. Pues una lágrima no es cualquier cosa, no es algo que demuestre debilidad ni tristeza, es más bien algo que demuestra que seguimos vivos y que a pesar de todo nos podemos sobreponer a ello.
Extrañar a alguien, reprimir el coraje, sentir algo con mucha emoción, cosas así de sencillas y complicadas se dicen en el flujo de una lagrima y con su caída libre se callan para nosotros mismos.
No habría manera de abarcar todo lo que calla y grita una pequeña lágrima y menos aun cuando brotan por montón de nuestros ojos.
Pero aquel que no pueda llorar más que de coraje reprimido, y sentir desgarrada el alma al ver sufrir a sus seres queridos, y más aun a cualquier ser, esa persona, como yo, sabe amar y entregar la vida. Viven en su máxima expresión la frase de “quitarse la comida de la boca para dársela a otros”.
No hablo de santos ni de mártires, hablo de personas comunes como ustedes, tú y yo que alguna vez en la vida lloramos pidiendo al cielo un pedacito de humildad para terminar de vivir dichosamente o de ser el caso para encontrar el camino de la felicidad y entregárselo a los nuestros.
Derramaras una lágrima al tropezarte con la piedra y la quitaras del camino y sonreirás al dejarle el camino libre al que viene por detrás.
Nadie es demasiado llorón ni demasiado valiente. Dicen que las lágrimas purifican el alma demuestran autenticidad y la madurez que habita los corazones de cada quien.
Sin esperar respuesta como de costumbre los invito a llorar una lagrima por un mundo mejor. A pedir al cielo y atener Fe. Fe en nosotros mismos que somos quienes libraremos la senda de lo difícil para entregarla a aquellos que apenas vienen. Una lagrima por lo que se fueron y nos dieron las herramientas para hacer este hermoso trabajo y una lagrima por lo que vienen, porque quiere decir que alguien en el cielo aún confía en nosotros y sigue dándonos vida para vivir.
“Mi Lunita llora porque ha perdido una estrella y en sus lágrimas encuentro el valor para seguir vivo, para mantener su brillo”.

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