miércoles, 13 de abril de 2011

Entre Columnas

Hipocresía
Martín Quitano Martínez
mquitanom@hotmail.com

La hipocresía es el colmo de todas las maldades.
Molière

Un escenario nacional horrorizante, patéticamente crudo, enriquecido por la evidente lejanía de instrumentos institucionales que brinden la oportunidad de transformaciones urgentes, enmarañado por un acontecer político vacuo y arrogantemente estúpido; los actores políticos absortos en la competencia electoral, en shock permanente para proponer, para articular soluciones, para encontrar caminos alternos, salvo el que protege y reproduce sus intereses de poder.

Como nunca antes, la Política se consolida como una actividad retórica y sin sentido social, expresada en los políticos tradicionales, hipócritas, faltos de cualquier compromiso y responsabilidad social. La Política es identificada como una actividad ruin, muy lejana al quehacer superior que le concedían los grandes teóricos, perdida, secuestrada por la miseria de sus actores.

Resulta incomprensible la falta de capacidad y voluntad de quienes hacen la política nacional, para lograr acuerdos mínimos frente a la crisis general. Es injustificable el estado de indefensión en que se encuentra nuestra sociedad, para enfrentar a una clase política consumidora de incalculables recursos económicos, que día a día demuestra su inobjetable ineficiencia.

Se abre un precipicio infranqueable entre las necesidades del país y el actuar de sus politicos, que solo brillan por las frases sensacionalistas de sus personajes, que van desde “los basureros de la historia, el aunque sea con la sociedad civil, o el persona non grata de Veracruz”, consumiendo sus esfuerzos tan necesarios en otras tareas.

El repliegue de la inteligencia de la vida pública, del ejercicio político, provoca un vacío que se llena solo con la oligofrenia de los que sonrientes y bien peinados, posan para las fotografías. El debate ideológico ausente, abandonado, incluso incómodo frente al pragmatismo electoral de todos los colores: azules, rojos, amarillos o morenos es igual, solo se percibe el tufo de apestar a lo mismo, al rancio abolengo de ser iguales.

La muestra: el debate nacional de los últimos días por el proceso electoral del Estado de México; su primer acto ha concluido con el triunfo de los berrinches, la desolación y el cálculo político.

El PRI enarbola su visión práctica con miras al 2012, privilegiando el viejo esquema matraquero, con el orgulloso prospecto producto de su esfuerzo y con el aval de los caciques de siempre.

El PRD y su laberinto de incongruencias, donde el balance se ubica en la última declaración u ocurrencia de Andrés Manuel, personaje que rompería lanzas si la posible alianza con el PAN en el Edomex se hubiese dado, pero que no las rompe ni le preocupan las que se dan en otros estados. Un cálculo hipócrita con argumentos de principios solo aplicados en los lugares o momentos en que le parecen estratégicos, los demás, como diría su Némesis, ni los ve ni los oye.

El PAN, perdido en su soledad, en su debilidad, manifiesta buscar, aunque sea, diría su presidente nacional, una alianza con la sociedad, sin una real estrategia que le brinde una alternativa real a lo sucedido con el rompimiento del acuerdo con el perredismo chuchista.

La hipocresía política notoriamente viva en el conocimiento social, originando el hartazgo, justificando la lejanía de tantos frente a el caos presente, con pocos que intentamos decir y hacer las cosas diferentes. En el mar de la indiferencia se consumen las oportunidades de millones, se alejan las esperanzas y se cancela la ciudadanía..

Mientras el río siga revuelto será ganancia de esos pescadores de siempre.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
San Fernando, Tamaulipas, el lugar donde la muerte habita, que espanto.

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