viernes, 6 de mayo de 2011

EDITORIAL

Es triste que los veracruzanos estemos en manos de autoridades inexpertas, incapaces y altamente peligrosas. La presunta desaparición de una distinguida dama en Xico es la muestra: no se puede exponer de la forma en que mediáticamente se hizo, a esta persona cuya vida puede pender de un hilo, al abandonarla en manos de frustrados secuestradores que son tan o más inexpertos que las propias autoridades.

Quiero relatar la plática que tuve con una persona que obviamente no identificaré, y quien fue víctima del secuestro de un familiar muy querido para él en la zona del Distrito de Coatepec hace tiempo, puede ser mucho, puede ser poco.

“Me pidieron algunos millones de pesos los secuestradores; solicité el apoyo, siempre de forma discreta, de la autoridad; pensé que nadie mejor que ellos para guiarme en este trance tan delicado; se me ocurrió hablar al 066 y a los tres minutos, ya lo radiaban por toda la banda de la policía: esa es la discreción de la policía para estos casos”.

“Hubo alguien que me dijo: “lo peor que pudiste haber hecho es llamar al 066 y a su equipo antisecuestro: casi siempre a ellos, de 10 secuestrados, les matan 9, si no es que los 10”.

Todo esto resulta, por la intención de librar a la procuraduría de Justicia del Estado de la responsabilidad por la muerte de un señor, que después de ser detenido y mientras era presentado ante el MP, sufrió aparentemente un infarto y murió ahí en los separos.

Hasta ahí, está bien aclarar: pero es una irresponsabilidad del tamaño del mundo, el dar santos y señas a la prensa sobre las condiciones de un presunto secuestro, en donde además, se reconoce que la víctima aún está en manos de los malhechores.

¿Qué va a suceder con esta dama?. Esperamos y oramos para que sea dejada en libertad sin más. Pero si por desgracia no fuera así, la responsabilidad será por una parte de la Procuraduría a quien no le importó la seguridad e integridad de una presunta víctima.

La verdad me preocupa el recuerdo de la plática con aquella persona, amiga mía: “a ellos, de 10 secuestrados, les matan 9, sino es que los 10”.

Eso es lo que llamo estar entre la espada y la pared.

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