martes, 8 de mayo de 2012

El debate y su edecán.


Entre Columnas


Martín Quitano Martínez
mquitanom@hotmail.com
 
Los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa.
Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) Escritor español


La respuesta era esperada, lo que no tiene cabida es la pregunta a los candidatos o sus representantes. Por supuesto que, en su opinión, ellos fueron los ganadores del primer debate y por eso festejaron su gran capacidad para desnudar a la mafia, para apostar sus compromisos, para ser diferentes o para dar sus propuestas “ciudadanas”.
En realidad los grandes vencedores fueron los lugares comunes y las descalificaciones, en un debate pobre, rijoso, anodino. Gracias a la nota chusca o picaresca del escote de la playmate Julia Orayen - la ahora famosa edecán -, hay algo que comentar de una puesta en escena poco atractiva desde su planeación y peor escenificada por los principales actores.
Frente a la incapacidad propositiva de los punteros, se explica la cómoda y bien vista participación del candidato colero, que para buena parte de los ciudadanos se perfila como el ganador del debate. Fue evidente la falta de fuerza y claridad, la pobreza para perfilar y definir los temas sujetos del debate y usar buena parte del tiempo de las intervenciones a señalamientos más que a propuestas.
Este debate parece no haber modificado realmente los resultados de muchas de las encuestas que se han venido presentando, derivadas de unas campañas que no acaban de atraer la atención de una sociedad indiferente.
El rating del debate fue menor que los anteriores de los últimos 12 años, dejando de manifiesto que solo atrajo la atención de aquellos que están tradicionalmente ubicados en la discusión política, ubicándose apenas un punto arriba del futbol y ambos muy por debajo del programa “Pequeños Gigantes”.
Niños que juegan a cantar, ganan la atención de políticos que juegan a competir, de los que al parecer no se espera nada nuevo, nada que ver que valga la pena; triste y real condición de una política mexicana que con sus políticos tiene hartos a muchos mexicanos.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
El país desgarrado mientras las incompetencias, las colusiones y omisiones son mas presentes.

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