jueves, 14 de junio de 2012

Entre Columnas


Urgencia de cambios
Martín Quitano Martínez
mquitanom@hotmail.com
Haz lo que puedas, con lo que tengas, estés donde estés.
Theodore Roosevelt (1858-1919) Político estadounidense.

El ambiente político y social se caldea en la última etapa previa al primero de julio; el segundo debate ha quedado a deber a las altas expectativas que se tenían de él, pues las estrategias ganaron y con ello se impuso la seriedad de unos candidatos que no soltaron su guión, cancelando la espontaneidad y dedicándose a los estribillos de promesas que son más que conocidas: en fin, que muy poca novedad frente a los problemas existentes.
El contexto de una elección que, favorablemente, ha perdido la certidumbre del destino manifiesto y ha puesto la competencia en mejores condiciones para una participación más amplia y definitoria de la sociedad, está en muchas zonas del país bajo la presión de factores que podrían inhibir la fiesta democrática que debiera de ser cualquier elección.
El aliento fresco de los jóvenes 132 con sus cuestionamientos y toda la puja por la bienvenida incertidumbre democrática, lograron sacudir la modorra electoral y darle urgencia a la modificación de muchas perspectivas.
Sin embargo aparecen también mensajes que nos envían los nuevos momentos electorales, que no son los que podríamos anhelar sino aquellos que nos ofrecen preocupantes destellos de polarización, intolerancia y reproducción de viejas y provocadoras prácticas.
Estamos a 3 semanas de una elección sujeta de las graves debilidades y manejos institucionales existentes, de los temores de un país por una violencia aterradora y por una significativa y preocupante falta de ciudadanía. El escenario para una jornada electoral tan vital para la nación está aún construido por las desconfianzas frente a una clase política que sobradamente nos ha mostrado no estar a la altura de las necesidades.
Las descalificaciones entre los actores políticos superan en peso a las propuestas que puedan capturar realmente la atención de la sociedad mexicana; la entrada directa y al parecer ilegal de los gobernantes en el proceso electoral, agrega elementos a la crispación y no ayuda a generar  la estabilidad requerida para arribar a la jornada electoral en un clima menos tenso.
Debería haber compromisos obligados en la clase política nacional para actuar con una elemental altura de miras, para brindarnos la posibilidad de generar confianza en que hay condiciones para los cambios urgentes. Sería muy favorable y alentador, que esta clase política suscribiera algunos puntos elementales de encuentro y acuerdo para una agenda común a impulsarse y trabajar, independientemente de quien gane, posibilidad que se ve muy distante.   
Pese a todo, siempre será viable pensar que la vida puede darnos sorpresas positivas si todos abonamos con mensajes y hechos palpables, que estamos cansados de continuar con modelos y actos que han hundido a un país, el nuestro, y que por ello  debemos ser corresponsables.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
De Estados Unidos llegan notas a Veracruz como nubarrones que presagian tormentas.

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