sábado, 9 de junio de 2012

Vicente Fox Quesada


Eduardo de la Torre Jaramillo

Como panista estoy obligado a escribir y reflexionar sobre el primer expresidente de la alternancia en México 2000-2006, Vicente Fox Quesada.
Fox adquirió notoriedad política siendo diputado federal en 1988 cuando se puso en sus orejas sendas boletas electorales para denunciar el fraude electoral de ese año, desde allí fue construyendo su candidatura a la gubernatura de Guanajuato en 1991, y se convirtió en un personaje singular en el interior del panismo pero sobre todo en el imaginario colectivo; por supuesto que adquirió adversarios de peso, como el propio Carlos Salinas de Gortari, quien lo obstaculiza para ser gobernador por primera vez en 1991, orquestando un fraude electoral e inaugurando la etapa de las “concertacesiones” políticas en los estados, allí le ganó al exregente Ramón Aguirre Velázquez.
En ese mismo año, el emblemático Doctor Salvador Nava Martínez con su candidatura a la gubernatura por medio de una alianza electoral también padeció el fraude en San Luis Potosí frente a su adversario político Fausto Zapata.
En ese contexto, los intelectuales de izquierda y de derecha se manifestaron públicamente para combatir el autoritarismo en plena modernización económica, planteando una agenda para democratizar al país, allí se encontraban Octavio Paz, Gabriel Zaid, Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín, Jorge Castañeda, Rolando Cordera, Adolfo Aguilar Zinzer, entre los más representativos.
La resonancia del fraude y de la actividad de los intelectuales sobre la democracia, llevó a que el diario “The New York Times” escribiera el 26 de agosto de 1991: "Una competencia democrática honesta rige los procesos electorales desde el Ártico hasta la Tierra del Fuego.  México, Cuba, Surinam y Guayana son las únicas excepciones".
En 1994, para evitar “el choque de trenes” algunos intelectuales y políticos constituyeron al “Grupo San Ángel”, se reunieron en la casa de Jorge G. Castañeda, ahí asistieron personajes como Carlos Fuentes, Demetrio Sodi y Enrique González Pedrero, Alfredo del Mazo, Amalia García, Gabino Fraga, Federico Reyes Heroles, Adolfo Aguilar Zínser, Javier Livas, Manuel Camacho, Lorenzo Meyer, Ricardo García Sainz, Joel Ortega, Tatiana Clouthier, Vicente Fox, y Elba Esther Gordillo.
Regresando al caso de Guanajuato, en 1991 el Congreso Local nombró como Gobernador interino al panista Carlos Medina Plascencia, éste convocó a elecciones extraordinarias hasta el año de 1995, y allí nuevamente Vicente Fox Quesada contiende y le gana a Ignacio Vázquez Torres del PRI.
Vicente Fox Quesada, siendo gobernador de Guanajuato en 1996, como actor político definió dentro de su estrategia “globalizarse”, desde su estado, allí organizó el “Foro Internacional Nuevas Alternativas para el Siglo XXI”, teniendo como invitados a: Mijail Gorbachov, Margaret Thatcher, Felipe González, entre las figuras más visibles de la política mundial. Un año después, en 1997 declaró que aspiraba a ser presidente de la República, nadie lo tomó en serio, debido a su locuaz personalidad.
Al final, el empresario de la Coca-Cola ganó la candidatura interna del PAN a Diego Fernández de Cevallos, Fox Quesada un político rústico pero carismático le ganó al hombre culto y de debates, como lo es el “Jefe Diego”.
Considero que hasta allí sus cartas democráticas fueron impecables, de 1988 hasta el año 2000, doce años de impulsar la democracia mexicana desde Guanajuato, su gestión como presidente de la República dejó muchas cosas inconclusas; por ejemplo en el arranque del primer gobierno panista, Vicente Fox creó una Comisión de Estudios para la Reforma del Estado, coordinada por Porfirio Muñoz Ledo, es allí donde se perdió la oportunidad de cerrar la alternancia con un nuevo contrato social, éste traducido en una Nueva Constitución, la cual se pudo haber instrumentado a través de una revisión integral, puesto que las conclusiones fueron reformar 122 artículos de la Constitución, algo que desperdicio el gobierno de la alternancia, ya que optó por cohabitar con el PRI, pensando en una falsa puerta de la gobernabilidad. De esto heredamos una democracia de baja calidad, sin que se modificaran las reglas para establecer y afianzar una democracia gobernable, por supuesto rediseñando a nuestras instituciones.
Finalmente, Vicente Fox Quesada a lo largo de 12 años fue un demócrata, resultó ser un gobernante ineficaz, además de ignorante (basta leer la biografía no autorizada de Miguel Ángel Granados Chapa, donde Fox afirma no leer libros, si no que invita a sus autores para que le “platiquen” su obra; inclusive no asiste al cine, en el año 2000, tenía 20 años que no se paraba en uno); ahora como expresidente su incontinencia verbal lo llevó a darle su apoyo a Enrique Peña Nieto, por lo que ya empiezo a creer los resultados de los estudios que le hizo el Vaticano para anular su matrimonio, donde afirmaron que “Vicente Fox está dañado de sus facultades mentales”. En fin, el presidente de la alternancia terminó como bufón de la restauración. 

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