martes, 17 de julio de 2012

ARTICULISTA INVITADO


Héctor Yunes Landa

Caminemos por el nuevo rumbo que México necesita
A dos semanas de las elecciones federales 2012, los derrotados se resisten a aceptar la realidad, muestran su inconformidad a toda costa, tienen derecho a ello y tratan, sin éxito, de propalar su versión ante la opinión pública, por nuestro lado, los priístas los respetamos porque aceptamos plenamente el derecho a la diferencia, a disentir, pero nosotros también tenemos derechos y tenemos absoluta certeza que están de nuestro lado los resultados electorales favorables que obtuvimos el pasado primero de julio. Esto es una realidad incontrovertible.
Los adversarios de la coalición de izquierda perdedora promueven movilizaciones a las que acuden sus simpatizantes, pero es claro que no cuentan con el apoyo ciudadano mayoritario. Su estrategia está clara una vez más, como lo fue en el año 2006: polarizar a la sociedad mexicana; como si no tuviéramos suficiente con la división fomentada por la desafortunada gestión presidencial de Felipe Calderón, quien en todo el sexenio fue proclive a partidizar y sacarle raja política a cada una de sus acciones para favorecer a la derecha que llevó al país al caos económico y social.
Creo que hay algo que no está considerando la izquierda lópezobradorista; el hartazgo de la gente a la politiquería, a la división, al encono, a la ofensa. Los inconformes por los resultados de la jornada electoral, pretenden hacer creer que los mexicanos somos unos ingenuos que cualquiera puede manipular e inventan supuestas irregularidades por todos lados.
Desde mi punto de vista hay una prueba fundamental de lo aquí afirmo, basta el ejemplo de nuestro estado, en Veracruz vivimos claramente el voto diferenciado, veamos: por escaso margen de alrededor de mil votos ganó la candidata del PAN, la elección presidencial; Enrique peña Nieto ganó en 11 de los 21 distritos de la entidad; los candidatos al senado del PRI, ganamos en una disputada elección por más de cincuenta mil votos a la fórmula de candidatos de Acción Nacional; ganamos 15 distritos en la elección de diputados federales a diferencia de los 11 distritos de la presidencial. Es obvio entonces que los ciudadanos veracruzanos votaron con criterio diferenciado para elegir a sus representantes, votaron en libertad por quien quisieron. Esto, estimados lectores, más allá de militancias y simpatías, representa sin duda un gran paso en la consolidación de la democracia.
Lo que en realidad demanda la ciudadanía es entrar a una etapa de reconciliación, los mexicanos necesitamos la unidad nacional, por eso Enrique Peña Nieto ofrece un gobierno de acuerdos, donde alcancemos los consensos indispensables para poder dinamizar la economía, para fomentar la creación de empleos, para ampliar la visión estratégica en el combate a la inseguridad y al crimen organizado. Para ello, el presidente electo necesitará de la suma de voluntades.
Lo más urgente es trasformar el marco jurídico que propicie las reformas estructurales, prácticamente en todos los sectores del país: el fiscal, el laboral, el energético, el educativo, el judicial, el rural, entre otros. Con las reformas echadas a andar habrá que rediseñar las políticas públicas indispensables para que México pueda enfilarse hacia ese cambio de rumbo que Enrique Peña Nieto ofreció en su campaña a los mexicanos de cada rincón del país.
La convocatoria de Peña Nieto para que los mexicanos nos unamos para alcanzar los mismos propósitos, tiene altura de miras, por más que quieran cuestionarlo sin fundamento. Creo que la sociedad ya no se deja espantar con "el petate del muerto". Enrique Peña Nieto tiene proyecto de nación, y sobre todo, tiene la visión necesaria para dar certeza al futuro del país con su política de inclusión a todos los que quieran transitar por el rumbo que México necesita. Sumémonos todos en este propósito, yo lo haré.

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