lunes, 16 de julio de 2012

Entre Columnas Cuando el dinero no alcanza.


Martín Quitano Martínez
mquitanom@hotmail.com


Tres clases hay de ignorancia:
 no saber lo que debiera saberse, 
saber mal lo que se sabe,    
 y saber lo que no debiera saberse.
François de la Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

Solo el PRI ha gobernado Veracruz, lo gobierna ahora. Estando bajo control electoral el Estado de México y el de Veracruz, los más poblados del país, serían bastiones de la elección presidencial. El Estado de México se ganó, pero Veracruz no. ¿Por qué?
Parece que en el centro se esperaba otro resultado, un triunfo claro, pero también una distancia mayor, una cantidad mayor de votos para el candidato.
¿Qué estarán pensando en el gobierno veracruzano ante la falta de buenos resultados? ¿Por qué no se ganó como se calculó que sucedería y para lo que supuestamente se prepararon desde el inicio de esta administración?
Al parecer no fue suficiente aparentar un distanciamiento del fidelismo.  Tampoco lo fue la puesta en marcha de un programa insignia como “Adelante”, a donde canalizaron cualquier cantidad de recursos para formar un contrapeso al programa “Oportunidades” que tenía en su poder el PAN.
Abundantes recursos para pagar, personal, gasolina, vehículos, recorridos, reuniones, regalos, sobornos, amedrentamientos, coerciones, propaganda, acarreos y al final, la derrota; sin duda una derrota que le ha salido muy cara al pueblo veracruzano y políticamente al gobierno.
El 1 de Julio desnudó los niveles de incapacidad de los grupos políticos y administrativos  de los priístas veracruzanos. El 1 de julio sacó a flote la debilidad de un ejercicio de gobierno sin reconocimiento social y lleno de inoperatividad política, de insolvencia moral y lo que es peor de mentiras y corruptelas donde el dinero no alcanzó.
Parece increíble que al “sólido y arraigado” priísmo veracruzano, dueño de la silla gubernamental, le ganara un PAN dividido, en pugna, que al cuarto para las 12 definió su formula a la senaduría.
Los pendientes de la administración Duartista se evidencian en la reproducción de las contradicciones entre los discursos y los hechos, se manifiestan en el rebosante engreimiento de los dirigentes del PRI perdedor de su elección presidencial queriendo esconder la cabeza, vender la idea de un posicionamiento estatal priista que deja mucho que desear. Porque sacando cuentas frías, más del 65% de los votantes veracruzanos no fueron convencidos de que Peña Nieta era la mejor opción.
Que podrá pensar el Gobernador Duarte frente a las inobjetables derrotas veracruzanas priistas que dejan de manifiesto la incapacidad de un equipo de trabajo notoriamente soberbio, incompetente, corrupto y  de clara deslealtad institucional.
No alcanzó el dinero ni el despliegue de funcionarios estatales a todos los rincones del estado. ¿Donde quedó la talacha “administrativa” de las áreas estratégicas del gobierno como la Secretaría de Gobierno, la de Educación y la Secretaría de Desarrollo Social por mencionar solo algunas?.
La grave derrota política de Javier Duarte es explicable en las confianza otorgada a sus “amigos”  y en la pobreza de un equipo que manifiesta sus carencias y deslealtades, lo que no ha hecho sino abonar yerros al rechazo social a una historia de impunidad y construcción de contradicciones de un PRI dinosuarico y de reproducción, desde sus juventudes,  de viejas y detestables prácticas.
En Veracruz ha quedado claro que no es solo dinero y poder lo que se necesita para ganar votos, ya que se exige capacidad institucional y operación política  que definitivamente no se encuentran y con lo cual, seguramente, la historia para ellos, sería muy diferente.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
¿Otro presidente que llega “haiga sido como haiga sido”?, limpiar el proceso es la exigencia.



   
 


   
 

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