martes, 10 de julio de 2012

Escenarios


*Fallaron 4 gobernadores a Peña Nieto
*Un cuarteto sin experiencia ni oficio
*Veracruz perdió la joya de la corona
*La primera elección de Javier Duarte
 Luis Velázquez

I

Según el politólogo Carlos Ernesto Ronzón Verónica, con maestría en la Universidad Complutense, de España, hay en el país cuatro gobernadores con las siguientes características:
1.-Sin experiencia política… que da la vida, no el libro de texto, sino la teoría y en la práctica. Más, mucho más, en la acción, en el frente de batalla, y en donde también se concitan los triunfos y las derrotas. Más, incluso, los fracasos, que amplían el conocimiento de la complejidad humana.
2.-Sin formación ni capacidad operativa en el terreno de los hechos que deviene de largos años de trabajo.
3.Con pocos, excepcionales, cargos públicos, pues de pronto brincaron a la fama, sin que les haya costado, como al Sísifo de Albert Camus, cargando la piedra gigantesca en el lomo a la cima y resbalando una y otra y otra vez.
4.-Y por tanto, con eficiencia limitada.
Y en esas cuatro entidades federativas, ni hablar, y entre otros, el candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, perdió la elección.

II
En Nuevo León, el gobernador Natividad González Parás, con una amplísima trayectoria política, impuso al sucesor, Rodrigo Medina, y su perfil corresponde a la descripción de Ronzón Verónica.
En Tamaulipas, Eugenio Hernández, por cierto otro de los exgobernadores bajo sospecha de ligas con el narcotráfico, impuso primero a Rodolfo Torre Cantú de candidato, pero como fuera asesinado el 28 de junio de 2010, impuso luego enseguida a su hermano Egidio Torre Cantú como sucesor.
En Quintana Roo, el exgobernador Félix Cantú impuso a Roberto Borge y allí también perdió Peña Nieto.
Y en Veracruz, la liga y los nexos de Fidel Herrera Beltrán y el señor Javier Duarte es conocida por todos.
Y en Veracruz Peña Nieto terminó así en la elección del primero de julio:
Josefina Vázquez Mota, un millón 204 mil 622 votos.
Enrique Peña, un millón 203 mil 114.
Andrés Manuel López Obrador, un millón 37 mil 23 sufragios.

III
En contraparte, uno de los priistas mejor evaluados en la elección dominical de hace 9 días fue Aristóteles Sandoval, el candidato a gobernador en Jalisco, donde asestó una masacre electoral al góber piadoso, Emilio González.
Pero además con un gran sentido histórico porque desde hace tres gobernadores la entidad (una de las cuatro grandes potencias electorales del país) está en manos del Partido Acción Nacional.
En Veracruz, por ejemplo, la elite priista gritó a los cuatro vientos que el triunfo de Peña Nieto con destino a Los Pinos pasaba por Veracruz.
Mientras tanto, habría de recordar que Enrique Peña ganó en 21 estados y perdió en once.
Entre ellos, Veracruz, que desde la fundación del PRI ha ganado la elección.
Ahora, y como decía don Adolfo Ruiz Cortines: “ni modo, Pollo, perdimos”.

IV
Claro, dice Ronzón, ahora más que nunca en el país están bien marcados los tiempos plurales y la alternancia.
Por ejemplo.
Del triunfalismo de Ulises Ruiz en Oaxaca-la entidad de Benito Juárez-, Porfirio Díaz, Ricardo Flores Magón y José Vasconcelos (observe usted la pluralidad de figuras históricas), Oaxaca pasó a ser gobernado por una alianza y el primero de julio se volvió perredista. Allí López Obrador arrasó en las urnas.
En Puebla, con Mario Marín era priista, con Rafael Moreno Valle pasó el mando a una alianza y ahora se volvió perredista.
En Sinaloa, con Malova, Mario López Valdés, la entidad está gobernada por una alianza, pero el primero de julio el triunfo de Enrique Peña quedó fuera de duda.
En Veracruz, sin embargo, Enrique Peña y “La gaviota” perdieron.
Su amor de telenovela fue insuficiente para derrotar a la predicadora del “cuchi-cuchi” como estrategia electoral.

V
Ni hablar, el madrazo electoral ya fue dado al PRI por la población electoral de Veracruz.
De cara al futuro inmediato quedan unos nueve meses para la campaña de candidatos a diputados locales y alcaldes.
Tiempo suficiente para elegir sin el corazón (tipo Oliver Aguilar Yunes) ni con el hígado (tipo Zaira Ochoa) ni por la amistad (tipo Elena Zamorano) ni por el cariño (tipo Ángela Perera) a los candidatos.
El señor JD enfrentó su primera elección como gobernador y aun cuando su partido ganó mayoría de diputaciones federales y las senadurías, con lo que el PRI jarocho regresará a la Cámara Baja, perdió la joya de la corona.
Mil veces que el partido rojo perdiera todas las diputaciones federales y hasta las senadurías, menos la elección presidencial.
Ahora, a planear bien el cambio de presidentes municipales y el Congreso local.

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