sábado, 21 de julio de 2012

La invalidez de la elección presidencial: el doble juego


Eduardo de la Torre Jaramillo

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación tiene hasta el 6 de septiembre de este año para tener un fallo sobre el Juicio de Inconformidad que interpuso Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sobre la invalidez de la elección presidencial, es pertinente mencionar que AMLO está teniendo una actitud política institucional, ya que la impugnación se encuentra dentro de la ruta del proceso electoral y evidentemente no está repitiendo lo que hizo en 2006.
El Juicio de Inconformidad que presentaron las izquierdas es una muestra ampliada de que la elección federal fue sucia, y no necesariamente por parte del IFE, a éste lo que le podemos criticar es que abdicó de las funciones que se le ampliaron con la reforma electoral 2007-2008, particularmente en la parte de la fiscalización. En el caso de la argumentación jurídica, desde mi punto de vista es sólida en lo referente a la constitucionalidad, las pruebas que presentaron fueron las que les proporcionaron mayoritariamente los ciudadanos y no sus representantes de partido en las casillas, porque tuvieron una cobertura deficiente de acuerdo al IFE, el PRD, PT y MC, únicamente cubrieron el 50, 50 y 25 por ciento, respectivamente, lo que evidencia que la izquierda en su conjunto no se preparó electoralmente para la elección o actuó desordenadamente o no hubo estrategia para el día de la elección.
De todas las pruebas que presentó en su impugnación AMLO, sólo el caso de Zacatecas está documentado porque realizaron una investigación, las otras 24 evidencias presentadas, entre las más representativas son los reportajes de los periódicos, “Reforma”, “The Guardian”, la revista “Proceso”, una entrevista de Carmen Aristegui, los cables de WikiLeaks y el reportaje de Jenaro Villamil sobre los contratos de Televisa con Enrique Peña Nieto; lo más complejo de comprobar es la compra de los 5 millones de votos, en donde focalizan a Soriana y Monex.
Hasta allí estaba la participación de la izquierda frente al TEPJF, pero el PAN decidió impugnar por separado, ahora se une al PRD para denunciar por lavado de dinero al candidato del PRI, y aquí es donde empieza el doble juego político y jurídico, porque primero el presidente Felipe Calderón hasta gustoso felicitó el 1 de julio a Peña Nieto y 5 días después criticó la compra de votos y pidió sanción a quienes lo hicieron, después hizo lo propio la excandidata presidencial Josefina Vázquez Mota y al final Gustavo Madero, quien ya hasta se sentó en una rueda de prensa con el dirigente nacional del PRD, aunque la crisis en el interior del PAN se observó con la representante del Yunque, Cecilia Romero avalando el triunfo de Peña Nieto; aquí es muy ilustrativo comentar que el presidente Felipe Calderón tiene como característica que siempre está razonando sus acciones, y políticamente es un hombre impredecible, por eso quizá el nerviosismo de los priistas, quienes ya asistieron a la PGR para presentar sus pruebas de que si compraron tarjetas por 62 millones de pesos, con este hecho se desdicen de su negativa original.
El cambio del PAN se pudo haber dado porque están analizando lo peligroso que podría resultarle al país la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, esto con la reunión de los grupos radicales en Atenco, donde algunos de esos grupos tienen vínculos con el EPR, por eso el nerviosismo priista hizo que los 18 Congresos Locales aprobaron una reforma política que se gestó hace 5 años y estaba en la congeladora dese hace 2 años, y la sacaran de fast track porque le da oportunidad a tomar posesión en otro lugar distinto al Congreso de la Unión, en caso de que se ratifique el triunfo de Peña Nieto. Si a todo esto le agrego la declaración de Gustavo Madero sobre un posible “estallido social”, aquí sólo caben dos respuestas: a) no sabe lo que dijo, o b) tiene alguna información sobre esa posibilidad, y de allí su rápida alianza con el PRD para que simbólicamente signifique un frente jurídico-político opositor para lo que viene; de la visita “amistosa” de Peña Nieto a Los Pinos cuando no son los tiempos jurídicos para hacerlo, ya que esos tiempos son a partir del 7 de septiembre porque la toma de posesión es hasta el 1 de diciembre; es aquí donde el juego de los símbolos, los tiempos y los futuros resultados serán importantes para el resolutivo del TEPJF.
Finalmente, si la mayoría de los 7 magistrados, se inclinan por un fallo “garantista” y deciden invalidar la elección presidencial, lo cual estaría dentro de la interpretación de las últimas reformas constitucionales, donde tiene primacía la democracia constitucional ese puede ser el criterio que fijarían, el respeto a la Constitución particularmente a los artículos 39 y 41 que invocaron las izquierdas en el Juicio de Inconformidad; aquí es pertinente mencionar que si la elección se invalida es una salida institucional que fortalece al TEPJF, quien estaría actuando como un Tribunal Constitucional, donde se repite la elección en dos años, se nombra un presidente interino, que sería el secretario de gobernación, ello de acuerdo a la reforma política que se aprobó hace 2 días, por eso hay que leer detenidamente esa reforma política que contempla el doble juego: la ratificación de Peña Nieto, quien tomaría posesión en un lugar distinto al Congreso de la Unión, o la presidencia interina del secretario de gobernación, quien curiosamente está ausente en estos días. Este es un escenario más, estimado lector.





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