miércoles, 18 de julio de 2012

Místicos y Terrenales


•    ¿Porqué Ampudia como subsecretario?
•    ¿Volverá el espionaje a todos?


Marco Antonio Aguirre Rodríguez

En definitiva, la llegada de Enrique Ampudia Mello a la subsecretaría de Gobierno tiene múltiples lecturas y especulaciones, pero entre todas, ninguna que de una explicación convincente y favorable del porque del nombramiento.
Los místicos pues, tienen trabajo para lograr la credibilidad entre los terrenales.
Una de las versiones más socorridas es que su designación responde a un acuerdo con Miguel Ángel Yunes Linares, en un intento por obtener gobernabilidad en el estado, ante los resultados negativos de la elección presidencial, pero ¿para qué hacer alianza con alguien que está ligado al partido que está por dejar el poder?.
La única visión es que se busca un clavo ardiente, porque el nuevo grupo que llegará a la Presidencia no tiene entre sus simpatías al Gobernador Javier Duarte.
Si se le da fuerza a esta versión, entonces significa que Javier Duarte está apoyando con todo a un Yunes para que llegue a la gubernatura de Veracruz en el 2016 y por tanto le está retirando la simpatía a los otros Yunes, en este caso a los rojos, a los que serán senadores por el PRI, Héctor y José, para que sean quienes lo sucedan.
La presencia de Ampudia Mello tampoco es agradable para el Secretario de Gobierno, aunque llegue realmente en un retorno al PRI, porque significa que no le están dejando paso para cumplir su ambición de ser gobernador de Veracruz, que es precisamente parte de los acuerdos que tomó con Fidel Herrera y el mismo Javier Duarte para apoyar la campaña gubernamental de 2010.
Gerardo Buganza, pues, no tiene fuerza en este momento para siquiera decir que puede ser el candidato gubernamental.
El nombramiento, entonces, puede ser cualquier cosa.
Pero lo que sí, es que la designación muestra que la salida de Tomás Carrillo fue más que nada para dejarle el lugar a Enrique Ampudia, como parte de un acuerdo mayor.
¿Y que importancia tiene que un nombramiento de un funcionario generé certidumbre hacia los gobernados?.
Pues que esa misma certeza se refleja en las acciones del subalterno designado y en el nombramiento que se le expide.
Dicho de otra forma, si la percepción es la de un nombramiento por angustia, por sometimiento a una corriente política, por traición a quien fue su mentor, o por alguna otra cuestión negativa, esa es la imagen que los gobernados se están formando de quien manda, de quien se supone que es el supremo místico en el estado.
En consecuencia, quien le dijo al gobernador Javier Duarte que su imagen no sufriría mella con la designación, le mintió por completo; si fue una mentira por ineficacia, malo, si fue con mala intención, malo.
A es@ si l@ debe despedir.
Pero la llegada de Ampudia Mello tiene otro significado inmerso: el regreso de los tiempos del espionaje a todos.
Enrique Ampudia fue quien se encargó de instalar un sofisticado aparato de inteligencia en lo que se llamó “El Palomar” que vigilaba a todos los empresarios, a todos los dirigentes sociales y partidistas, a todos los periodistas.
El signo de represión y espionaje, pues, llega inmerso en la persona de Ampudia Mello.
Porque además Enrique fue también quien armó el aparato de seguimiento a diversos funcionarios públicos de la época en que Miguel Ángel Yunes fue titular del ISSSTE, entre ellos el entonces gobernador Fidel Herrera y sus homólogos de Puebla, Carlos Marín y de Oaxaca, Ulises Ruíz.
Después Fidel Herrera señalaría en directo a Enrique Ampudia de “escribir guiones” para desprestigiarlo.
Cuando se dio el escándalo por la difusión del espionaje a diversos políticos, el entonces secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont deslindó al Gobierno de la República de esto y con el aparato mediático a su servicio difundieron que esto era autoría del entonces director general del ISSSTE, Miguel Ángel Yunes y su equipo, del cual José Enrique Ampudia era el secretario general del ISSSTE.
Las versiones eran que con ese cargo Ampudia Mello, y lógicamente con el visto bueno de su jefe, instaló en el sótano del Instituto el aparato de espionaje, donde se incluyó hasta a la entonces protectora del titular del ISSSTE, Elba Esther Gordillo.
Durante el gobierno de Patricio Chirinos fue cuando Miguel Ángel Yunes Linares se hizo de una imagen de represor y una de sus armas, precisamente, era tener información negativa de periodistas, empresarios, funcionarios públicos, alcaldes, diputados y demás. Entre tenebrosa y truculenta fuera la información, mejor.
De esa época son dos de los grandes “operadores” de Yunes Linares,
Feliciano Leal Ramírez y Rogelio Hernández Madrid, quienes estaban en la Dirección General de Gobernación y supuestamente le eran leales a Enrique Ampudia.
Feliciano Leal es hoy diputado suplente por Convergencia, mientras que Rogelio Hernández Madrid, fue subdirector operativo de Tránsito al final del gobierno de Miguel Alemán Valdés, supuestamente por el apego que tenía con Alejandro Montano Guzmán, precisamente por su experiencia en El Palomar.
En síntesis, la historia de Enrique Ampudia se ha desarrollado lejos del gobernador Javier Duarte, por lo cual se hace incomprensible el nombramiento.
La historia lógica y creíble del porque de la designación es algo que todavía deben escribir quienes aspiran a continuar como los grandes místicos de Veracruz.
Los terrenales estamos esperando.
A ver si les creemos.

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