lunes, 29 de octubre de 2012

REGINA



10/28/2012
*Guillermo Manzano

*Hace seis meses te mataron. 180 días de silencio, de complicidades, de miedo, de terror…

En vísperas de la visita de los difuntos sé que andarás por estos lares. Podrás constatar como aquellas y aquellos que lloraron por tu muerte te han olvidado. Algunos, incluso, disfrutan de viajes al extranjero a cargo del erario. Pero bueno, dirás que es normal en un gobierno y un gremio que se sustenta de la corrupción. De nuevo tienes razón…

Pero también sabrás que mataron al hijo de Humberto Moreira –cuyo perfil político lo hace parecer ‘como de casa’-. Por supuesto que le dolió (era un hijo, chingaos). Incluso acusó al ‘Z-40’ de ser responsable de la muerte de su vástago. También señaló a la iniciativa privada de Coahuila de enriquecerse con el lavado de dinero (¿sólo la de Coahuila?), y habrá de decir más, porque de ser un ‘intocable perdonavidas’, ahora es uno más en las listas de ‘víctimas colaterales’. ¿Acaso tendremos que acusar de recibo en Veracruz?

Por cierto, enterada estás que en nuestro estado la clase gobernante condenó los ataques a la libertad de expresión. La violencia contra periodistas y la intolerancia de grupos hacia quienes ejercen la función de informar. A dicha condena se sumaron el Gobierno Federal, Televisa, decenas de opinólogos, columnistas, articulistas y caricaturistas de México, Veracruz y Xalapa. La causa: un par de jóvenes osaron aventar dos huevos a Adela Micha. Uno dio en su pecho, el otro ni la rozó. Y este ataque es y ha sido imperdonable. ¿Por qué te ríes…?

Quizá ahora que vengas extrañarás a compañeros y amigos tuyos. Ya no están. Se fueron de Veracruz y del país. Huyeron. Tenían miedo de morir. De ser asesinados. Tuvieron miedo de quienes viven de nuestros impuestos. Por eso se fueron. Porque no creen en el discurso oficial, ni en comisiones de protección a periodistas, ni en fiscalías especiales, ni en comisiones de derechos humanos, ni en nada que tenga tufo oficial. Porque para no creer basta ver la uniformidad informativa que ‘trabajan’ los dueños y prestanombres de medios de comunicación. Normal, dirías tú, en un gobierno y un gremio que se revuelca en el copro social.

Como verás nada ha cambiado desde tu ausencia. Siguen las intimidaciones. Sigue la ineptitud oficial. Sigue la soberbia institucional (soberbia que trata de ocultar carencias, complejos y traumas). Sigue la simulación. Sigue el premio y castigo con dinero. Siguen ‘orejeando’ los palurdos convertidos en ‘jefes’. En fin, sigue la misma mierda que denunciaste, exhibiste y documentaste. Pero también sigue la esperanza. Esa aún no muere.

Aunque no fuimos amigos (como muchos que hoy pregonan ese privilegio) compartimos por un tiempo la redacción, el cigarro y el café. Por eso, ahora que vengas de visita, por favor pasa por casa. Ahí, junto a la veladora encendida encontrarás el último número de ‘Proceso’, un par de cigarros y una taza de café. No hace falta más para volver a platicar.

Hace seis meses te mataron. Hoy lo sé: tus asesinos gozan de cabal salud…

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