miércoles, 20 de enero de 2016

Los Moreiras de Veracruz.

Entre Columnas

Martín Quitano Martínez
mquim1962@hotmail.com

“Que se superen los tiempos de la desesperanza aprendida:
 que llegue el momento en el cual gobernantes deban entender y asumir,
 quieran o no, las consecuencias de sus actos con apego a la ley”
 Carolina Abrusci.
Politóloga Venezolana

La crudeza de las historias de la corrupción de Coahuila donde se pasó de 300 a más de 30 mil millones de deuda en un sexenio (de 2005 a 2011), son múltiples y ofensivas, con un descomunal manejo de recursos que obviamente implicaba discrecionalidad absoluta y la ruindad de entregar a las instancias de crédito documentos falsos que soltaron recursos considerando que se tenían las autorizaciones del congreso coahuilense; más de 10 mil millones fueron contraídos como deuda con esos documentos falsos.

Corrupción enseñoreadamente nacional, visible y cotidiana, factor de gobernabilidad de los cínicos, solapada y custodiada por la impunidad.

Para nuestra tristeza, los Moreiras son muchos más que el detenido en España, están por allí caminando y colaborando en las crisis de nuestro país, sumando en la edificación del entramado de complicidades que han favorecido la profundización de las adversidades que agotan la imaginación de contar con un estado de derecho.

La detención del exgobernador, las circunstancias, el lugar, los cargos, los señalamientos concretos desnudan la complicidad y las carencias institucionales, remarca las correas que juegan en nuestro país como garantes de una justicia mexicana mayormente al servicio de los que delinquen, de los que sirven al sistema, de los que conforman la famiglia.

El escándalo Moreira, su detención y posible encarcelamiento debería mostrar al imaginario colectivo de nuestro país que por sobre de nuestra laxa y acomodaticia impartición de justicia, se puede superponer un ejercicio legal que ajuste cuentas a las arbitrariedades que son encubiertas, pero también podría sentar las bases para una exigencia social y un obligado ejercicio público que favorezca la purga necesaria de una clase política que, arrebatada en sus ambiciones, no reconoce frenos, que se solaza en los abusos.

Moreira es un exgobernador que ha quedado expuesto ahora y desde antes como ejemplo de la impudicia, de la malversación, pero además será muy útil como una referencia de lo que podría sucederle a otros que han gozado sin censura legal de forjar fortunas a costa del pueblo, de mala administración, de recursos públicos saqueados.

Es Veracruz un caso paradigmático del desenfreno en el mal uso de los recursos públicos, pocos podrían desconocer que los abusos se han acrecentado en los últimos 12 años de los más de 80 con un partido hegemónico. Aquí se prodigan en la impunidad los sucesos que han empobrecido y atrasado a nuestra entidad, con ruines comportamientos públicos que establecieron su denominación de origen veracruzanos que  harían palidecer a los Moreiras de Coahuila .

La urgente necesidad de procesos legales contra los sujetos que tanto daño han hecho al erario veracruzano es impostergable, es un tema que tiene que ubicarse en la exigencia de iniciar la limpieza del cochinero que el pinche poder profundizó, los responsables deben ser sancionados y las fortunas devueltas, tienen que caer peces gordos, chicos y grandes.

La competencia electoral de este año puede situar muchos temas de apremio, pero el particular que tiene que ver con las sanciones a los responsables de los daños patrimoniales no puede esperar, de él deriva la oportunidad de sentar precedentes y poner una primera piedra para la construcción de confianza social; los compromisos y en su momento los hechos de este tema que se asuman y concreten, seguro orientarán el resultado y la definición de una propuesta real y un gobierno alternativo.


DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
Fidel Kuri, es decir prepotencia y desvergüenza.

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