miércoles, 9 de marzo de 2016

87 años, una travesía demasiado larga y dolorosa

Entre Columnas

Martín Quitano Martínez
mquim1962@hotmail.com


En la adversidad conviene muchas veces tomar un camino atrevido.
Séneca (2 AC-65) Filósofo latino



Ochenta y siete años después de su nacimiento, en Veracruz el gran dinosaurio sigue allí; vida larga en territorio veracruzano cimentada en la construcción de un gran entramado de complicidades, logrando que amplios sectores consciente o inconscientemente se reconozcan con sus rostros, con sus comportamientos.

Se trata de una realidad política donde todo es posible, con una fortaleza basada en la pobreza, la ignorancia, el contubernio, la corrupción y la impunidad. El polifacético saurio ha logrado arraigar sus costumbres en distintos y variados escenarios, perverso, no solo teje con sus retoños directos, sino que ha logrado inocular su ADN al conjunto, germinando y lo ha vuelto grotesco al saberse impune.

Veracruz padece la historia de la continuidad de los cínicos que asumen que el mundo es de ellos, de los que pueden robar sin ser capturados, de los que pueden matar sin ser sentenciados, de los que pueden corromper y envenenar e irse protegidos.

Veracruz 87 años después sigue la travesía del barco fantasma, la tormenta poderosa ha hecho caer a miles, pero más que todo, parece que ha derrumbado los sueños de los pasajeros, los dolores que se escuchan del barco a la deriva están allí, pero los lamentos no llegan a los camarotes de los conductores centrados en los banquetes y festejos donde la mayoría de los pasajeros no tienen acceso.

Los capitanes han cambiado y el barco ha venido a menos; las visiones autoritarias, la arbitrariedad, la impudicia y la impericia han perforado los cascos de una nave que 87 años después de una misma estirpe de conductores ha desmontado la oportunidad de un navío vigoroso. Los daños son profundos, la banalidad con que son tratados ofende y aterra por sus consecuencias.

87 años después, los festejos de los que saben cómo hacerlo en Veracruz obligan a preguntarse de que se ríen, que festejan, con un presente de muerte y terror, de pobreza y deterioro resultado del comportamiento avieso y mafioso de una casta de funcionarios y políticos desvergonzados y corruptos, donde los más caraduras insisten en presentarse con las manos limpias cuando los saqueos son palpables a la luz de la vida diaria.

La travesía ha sido larga y dolorosa, demasiado larga y dolorosa para que no se tengan consecuencias y responsabilidades. Los actos de quienes han lastimado tan lacerantemente a millones deben ser castigados, el manto de impunidad con el que se forjaron fortunas y miserias debe ser removido, los temores sociales pueden ser muchos pero el coraje por modificar lo existente debe de dar el valor para generar los cambios que no pueden esperar y que no se circunscriben solo al cambio de personas sino fundamentalmente a cambios que den un nuevo rumbo.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
Los feminicidios, estigmas de todos los días de la mujer.    

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