miércoles, 7 de septiembre de 2016

Corrupción y asedio a la democracia.

Entre Columnas
Corrupción y asedio a la democracia.
Martín Quitano Martínez
mquim1962@hotmail.com

En la función pública es fundamental el imperio de la honradez y la capacidad,
 cualidades que son fundamentales para la vigencia de una democracia,
 porque la corrupción de los pueblos nace del mal ejemplo proporcionado por legisladores y gobernantes.
Javier de Belaúnde Ruiz de Somocurcio

Me resulta muy complicado dejar de pensar y hablar de nuestra realidad inmediata, de las terribles condiciones que vivimos, mucho más cuando es menester burilar algunas líneas que expongan las ideas y reflexiones que me surgen ante hechos determinados. Va pues una disculpa previa por volver sobre un tema recurrente que, como a muchos, me acomete y ofende.

Me refiero al comportamiento de un amplio, desgraciadamente muy amplio número de personas que se dedican a la política, al ejercicio público o simplemente como miembros de la sociedad, realizando actos que lastiman el orden, el derecho, la convivencia y las posibilidades de salir de situaciones críticas de nuestra vida cotidiana.

El tema es esa terna hasta ahora invencible de corrupción-impunidad-violencia que ha sido promotora de lamentables ejercicios públicos y sociales que dominan nuestros escenarios nacionales de forma contundente, generando espacios de altísimos riesgos como lo son la miseria y el abandono de millones a partir del modelo inhumano imperante.

Desde Veracruz aportamos joyas de esta terna que bien pueden ser considerados ejemplos nacionales de lo que no se debe hacer, relevantes en función de la importancia de una entidad estratégica por su riqueza y capacidad, pero principalmente por los niveles de descomposición pública y de representación política que desgraciadamente simbolizan a la clase política veracruzana en el gobierno. El cínico regocijo con el que se han deleitado estos personajes, es directamente proporcional a la prepotencia con la que han tratado a las mayorías,  a la miseria y el atraso que han producido y al vaciamiento de la confianza en lo político y lo público.

Según encuestas publicadas, tenemos al gobernador peor evaluado de entre 32  y la calificación deriva de la percepción y del conocimiento de un entorno quebrado donde las aguas descompuestas nos ahogan, nos encapsulan en los miedos y en imaginarios de negros futuros, mientras  que los hacedores de gran parte de nuestro infortunio, que están por irse, apuestan al blindaje que han creado, a la complacencia y complicidad federal, a las debilidades institucionales para poder  llevarlos a la rendición de cuentas.

Según el informe del Latinobarómetro 2016, nuestras democracias latinoamericanas están bajando su nivel de respaldo, salvo casos como Paraguay, Costa Rica, Argentina, Panamá y Honduras que incluso ha aumentado. Para México no hubo mayor cambio en el apoyo a la democracia y nos mantenemos con un 49%, sin embargo cuando se habla de limitar ciertas libertades por razón de orden social el 57% lo apoya y solo el 39% se plantea el respeto de las libertades individuales; somos el sexto país de los que apoyan la restricción de las libertades y vamos de la mano con Honduras, República Dominicana, Paraguay, El Salvador y Costa Rica, para nuestro caso no es casual este respaldo, la violencia y la inseguridad detonan las demandas de seguridad en la vida cotidiana,  vidas que no encuentran estado de derecho que las proteja.

La democracia que no cumple con las expectativas, la que solapa y es presa de los peores intereses, encontró en Veracruz y en sus élites gobernantes el espacio propicio que acentúa una crisis que anhelamos revertir. El propio Latinobarómetro arroja que el 50% de la población se considera optimista para erradicar la corrupción y más aún cuando la sociedad percibe que frente a la corrupción, desde los gobiernos se realizan acciones de mejora, entonces la democracia es mejor calificada.

En Veracruz el quehacer de cara a la derrota de la cofradía Fidelduartista debe pasar por cumplir no solo el compromiso de sancionar a los ladrones, sino por la modificación puntual de modificar comportamientos y fortalecer a las instituciones, de dar tiros de precisión frente a problemas que pueden ser resueltos desde una nueva relación del comportamiento público, de relación entre gobierno y sociedad.

La alicaída democracia veracruzana merece atención y repuestos que permitan su recomposición, mucho tiene que hacerse y la alternancia ofrece una oportunidad, la incógnita es si estaremos todos a la altura de las circunstancias.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
 “En 6 años jamás he rehuido a mi responsabilidad” JDO. Ah bueno, millones creemos que sí.
   

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