miércoles, 5 de octubre de 2016

EN NUESTRA OPINIÓN

EN NUESTRA OPINIÓN

1.- Lamentablemente la actitud de muchas personas que amparadas en el cobarde anonimato aprovechan la menor oportunidad para sacar lo animalesco y retrógrada de sus "humanidades", termina manchando celebraciones masivas, dejando un precedente negativo a todo un pueblo.

Lo anterior viene a colación porque el día de la bajada de los arcos a San Jerónimo, la semana pasada, llegó mucha gente a Coatepec, algunos desde temprano.

Varios de esos visitantes que llegaron en buena lid a divertirse, a participar de la alegoría de todo un pueblo, a embeberse de la tradición, de la religiosidad local y del talento local, se fueron con un pésimo sabor de boca.

Y es que resulta que a la hora que uno de los arcos monumentales llegó para ser colocado en una de las parroquias de la cabecera, un coche estaba un poco más cerca de la puerta de lo que se hubiera deseado; dicho de otra manera, estaba estorbando.

Este pequeño detalle, dio lugar a la tenebrosa aparición del animalismo, acompañado de la celebración estúpida, bufona, loca. Uno de los cargadores del arco, con fuerte aliento alcohólico, inició a golpear con toda furia al cochecito, modelo muy reciente, muy pequeño.

Eso no fue todo. Otros siguieron el "ejemplo" y en el más brutal acto vandálico, comenzaron a destrozar la parrilla, faros, tapones, todo esto en tiempo récord.

Un grupo de uniformados intervino inmediatamente intentando detener esta barbarie, pero ya era demasiado tarde: el vehículo presentaba daños importantes.

También elementos de Bomberos Coatepec y Protección Civil Coatepec se coordinaron en instantes, y con unos cuantos "levantones" hicieron el vehículo un lado, con tal que el arco pasara sin mayor problema, algo que si se hubiera hecho en un principio, no hubiera causado daño al vehículo.

Los vándalos delincuentes, a risotadas celebraron su "travesura" con el regocijo de otros más que de paso, protegieron su huida en medio de la multitud evitando que fueran detenidos por la policía.

La pregunta es: ¿Era necesario destrozar el coche de un visitante que su único pecado fue dejar unos centímetros más pegado a un acceso de la iglesia en cuestión su vehículo, porque seguramente no encontró lugar en otro sitio, o simplemente porque jamás pensó que su carrito estorbaría como para ser destrozado?.

¿Es Coatepec una tierra en donde por estacionarte mal, te deben destrozar el coche, y luego con la mayor impunidad alejarte carcajeándote del mal que se acaba de hacer, escondido siempre en la multitud como lo que se es: un perfecto cobarde?.

¡Qué pena que lo retrógrada de una o dos bestias humanas, se convierta en un identificativo de todo un pueblo!

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