viernes, 6 de enero de 2017

LA INFORTUNA DE SABER



Comparto mi columna.

LA INFORTUNA DE SABER

Hugo R. Fernandez Campos




La historia lo es, hasta que fue escrita.

*- Con cariño y admiración
a todos los periodistas
 vivos y muertos -.




Relatar los hechos, revisarlos, redefinir el enfoque, cambiar los responsables y orientar el contenido filosófico e intencional de lo sucedido, ha sido posible, y ha permitido crucificar, quemar, mandar al cadalso, al fusilamiento, silla eléctrica o cadena perpetua, a supuestos culpables de cometer crímenes en contra de la sociedad y ha hecho vanagloriar héroes falsos.

Lo anterior ha quedado documentado gracias al trabajo de los vencedores.

Sin embargo, hay investigaciones de hombres y mujeres que incrédulos ante los hechos relatados, simplemente se han hecho preguntas debido a que la fuerza de la "verdad histórica", no los deja satisfechos.

Unos han vivido para contarlo.

Muchos desgraciadamente no.

De esta manera nos hemos enterado de lo evidente: de cómo los españoles conquistaron Latinoamérica exterminando prácticamente a los pobladores, saqueando las riquezas y despojándolos de sus propiedades.

De cómo la Independencia de México obedeció a intereses económicos y políticos de la Corona española en contra del Papa, importando un comino la suerte verdadera de la población mexicana.

De cómo la Revolución Mexicana estuvo orquestada por intereses de los Estados Unidos en una redefinición geopolítica y económica del mundo de principios del siglo XX.

De la triste y lamentable suerte de los jóvenes que participaron en las protestas de 1968, en la que pedían una mejor educación pública, salud, trabajo con salarios dignos y un mejor país, los cuales fueron masacrados por fuerzas especiales orquestadas desde los gobiernos priistas, por presión y nerviosismo de los Estados Unidos debido, según ellos, por una infiltración socialistas en las Universidades Públicas cuyo fin era "desestabilizar al país".

Todo ello lo podemos saber gracias a investigadores y periodistas que no solo exponen la evidente realidad en una nota o video en redes sociales, sino que dan un antecedente, un desarrollo de los hechos en un contexto que permite informar y dejar que el que lee o escucha, forme su propia opinión.

Lo cual se agradece en un mundo de información falsa, aparente y muy manipulada.

Ryszard Kapuscinski, periodista, dice: “El trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse.

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