miércoles, 22 de febrero de 2017

“Si merezco abundancia”.



Entre Columnas



Martín Quitano Martínez




¡Oh miseria humana, 
a cuantas cosas 
te sometes por dinero!

Leonardo da Vinci



Y “ para documentar nuestro optimismo” recordando el apotegma monsivaisano, ahora nos dan cuenta del hallazgo de la bodega de la pareja veracruzana prófuga, de una de las cuevas de Alí Baba en Veracruz.



Se trata de una perla negra más del cinismo que se acumula en esta docena oscura y trágica de nuestra historia política reciente; tal vez el periodo más catastrófico en nuestra entidad, 12 años de excesos y podredumbre en unos regímenes gubernamentales basados en la corrupción, en la arbitrariedad e impunidad.



Es un claro ejemplo de la privatización de los recursos públicos, del traslado de los patrimonios sociales a los bolsillos de unos cuantos que se aprovecharon del poder para ejercer un gobierno cleptocrático que institucionalizó la corrupción.



Son reveladores de cierta intimidad los diarios o escritos de puño y letra hallados en la bodega, merecen un estudio psicológico las planas de refuerzos y autoestimulación que pudieran interpretarse como un ejercicio para blindarse de los resquicios de cordura que pudieran quedar ante su avaricia y desvergüenza. “sí merezco abundancia” es la frase que se acuña para justificar lo injustificable de un enriquecimiento basado en el robo y en el usufructo personal de los espacios del ejercicio público que nunca respetaron.



El ex cónsul de Cataluña dice no tener responsabilidad después de su salida del gobierno estatal y sus palabras suenan a humor negro, a las burletas con que acostumbraba comportarse, buscando soslayar su responsabilidad directa en el “fidelato” que buscó al imponer, al dejar a su engendro, a su hijo putativo. Quien puede olvidar que él lo formó, lo infló, lo sostuvo y lo ungió como su sucesor para resguardarse. Él, el gran corruptor, con descarnado pragmatismo y mayor daño para los veracruzanos trabajó para la reproducción de su legado, en el que la impunidad seguiría siendo el valor omnipresente en todo tiempo.



“Lo que tiene precio es barato” decía al procesar sus acuerdos, sus presiones, al ejercer su poder; sus acólitos aprendieron bien pero alocados y sin experiencia dejaron huellas, evidenciaron sus aquelarres, desfachatados como nunca mostraron la descomposición de esta clase política podrida y profundamente pestilente, acomodada en los sillones del “pinche poder”.



“Si merezco abundancia” es la frase escrita una y otra vez, desde donde se observa la monomanía que permite escudriñar la psique de los ladrones, que no solo exhibe a un individuo sino a una camarilla, a un grupo de sociópatas que no por eso son menos criminales. Desajustes de su vida privada y social, donde la voracidad y corrupción no tenían más limite que la posibilidad de engullir, de atracar, de acabar con las oportunidades de otros sin remordimiento, de aprovecharse del dolor de muchos.



La bodega recién descubierta es apenas un espacio físico que guarda una parte de los caudales, de los secretos de una vida compulsiva, obsesionada con la posesión de riqueza, es sin embargo y más que nada la representación del desvarío, del desenfreno de una pareja que hoy mismo es la referencia de la crematomania, esa patología que antepone prácticamente todo a la idea de poseer dinero, sea el honor, la reputación, el futuro familiar, entorno social, amistades, quedan en segundo plano o son rechazados como todo aquello que no sirva a sus intereses.



Parece que nada les fue suficiente, junto con otros que se pasean aún bajo la cobertura de sus caraduras y complicidades o de fueros, son los que saquearon a nuestra entidad y todos merecen castigos, se les debe detener y procesar, se les deben incautar sus fortunas producto del robo, el daño patrimonial o los diezmos, no puede ni debe cederse en esa ruta. 



Tal vez el flagelo que más ofende y preocupa en estos momentos a la sociedad es la corrupción, por eso es prioritario mandar mensajes concretos de su combate para romper con su aliada la impunidad, este es un hecho que no puede esperar.



DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA

“Nos vale madre lo que piensen los coatepecanos”: con lo que se pinta de cuerpo entero la respetuosa y responsable lideresa estatal antorchista, Minerva Salcedo.

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